martes, 30 de junio de 2009

Las manos cubren suspiros de los asustados amantes, envueltos en miedos entregados por esa noche de otoño. Desenterrando rumores de los chicos en el parque, ¿que terribles cosas pasan en la oscuridad? Toma un ultimo atrevimiento, pretende que no te importa, hasta que el crepúsculo caiga. Espera, ¿hay alguien más aquí? Y no puedo detener mis lágrimas, nunca estuve tan asustado. En el sótano enterrado a seis pies de profundidad, el amante se sacude desde su sueño sin sueño. Las uñas clavan espinas desde el techo y el suelo, chillando como brujas hasta sentirse doloridos. Toma un ultimo atrevimiento, pretende que no te importa, hasta que el crepúsculo caiga. Espera, ¿hay alguien más aquí? Y no puedo detener mis lágrimas, nunca estuve tan asustado. Llamando por el otro, buscando por su amor, los secretos que ella descubre le sacan el color a su cara. Uno, dos, tres, cuatro, abajo del piso del sótano, cinco, seis, siete, ocho, el amante se sofocara.

L o v e r s E n d.