jueves, 25 de junio de 2009
Eres el eslogan de la arrogancia. Porque tu piel se tiñe de rojo al reflejo del arcoiris y el suelo tiembla bajo tus pies. Y tus pupilas desorbitadas muestran un espejismo, un fantasma oculto simulando lo que no existe; y el tiempo parece no correr. Entonces lo sé. Porque eres mi deseo, lo que no puedo tener. Eres como mi delirio de medianoche. Y no te lograré alcanzar, eres la luz resplandeciente bajo el mar. A la que no puedo llegar.