domingo, 21 de junio de 2009

Él le muestra una sonrisa de papel y ella ríe mecánicamente. Porque no están hechos el uno para el otro. No. No son nada. Pero aún así se engañan. Porque no tienen con que vivir, necesitan mentir. Y se dan otro beso sin sentimiento y la suciedad se desparrama por allí. Porque son una contradicción, porque en su cielo esta la luna y el sol. Porque todo esta bien y esta mal. Porque el destino los arraza contra su voluntad.